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Los 7 magníficos

Hace 20 años éste fue el origen reivindicativo de la Travesía Internacional La Bocaina

  • Guillermo Uruñuela
  • Archivo
  • El próximo 19 de octubre, la Travesía Internacional La Bocaina celebrará su XX edición manteniéndose como uno de los retos más apasionantes que ofrece la isla de Lanzarote. De hecho, y prueba del tirón del evento, en este curso 2019, las plazas se agotaron en menos de dos horas cuando la organización abrió el periodo de inscripción.

    Pero, ¿cuál es el origen de esta prueba de natación?

    Corría el año 1999 cuando siete intrépidos amigos (Óliver Acuña, José Carlos Fernández, Miguel Ángel Labrador Posadilla, Airam Fernández, Sergio de Páiz, Ricardo Sáenz y Tirso Blanca) decidieron dar un paso al frente en su lucha reivindicativa por conseguir una piscina pública en Lanzarote, algo que por aquel entonces, no existía. Muchos de ellos pertenecían al Club Vulcano; otros no, pero tenían una meta común: luchar por algo que consideraban necesario. 

    Para lanzarse a la aventura y conseguir cerrar con éxito esta travesía que une Playa Blanca con Corralejo, los nadadores estuvieron meses preparándose alternando sesiones en piscina -privada- y sesiones en mar abierto. Poco a poco fueron aumentado las distancias en el mar, para adaptar el cuerpo al esfuerzo y para mejorar la capacidad de cara al gran reto.

    Uno de los entrenamiento, por ejemplo, que realizaron hace 20 años fue el que les llevó desde Arrecife hasta La Peñita en Puerto del Carmen donde afrontaron unos 13 km y así poder testarse de forma segura. José Francisco Reyes, alcalde sureño en ese tiempo, les apoyó desde un principio para que no cesaran en su lucha al igual que Enrique Cruz, el cual prestó su ayuda a través de la Sociedad Democracia, sin olvidarnos del entramado logístico del club Liquen Tenique que prestó apoyo desde sus kayacs.

    Llegó entonces el gran día y los siete magníficos se armaron de valor. Sólo tenían en su mente la costa majorera y su particular propósito. Sin experiencia y, evidentemente sin las medidas de seguridad con las que hoy cuenta la prueba, se enfundaron el neopreno y se sumergieron en el mar.

    Durante la travesía, por momentos, sintieron miedo pero el saber que estaban todos juntos les tranquilizaba parcialmente. En el trascurso de la aventura, fueron realizando relevos a modo de rueda para alternarse en la cabeza del grupo y así, repartir esfuerzos.

    Después 4 horas de brazadas, posaron el pie en Corralejo portando en alto pancartas con un mensaje claro y directo "Piscinas públicas ya". No fue algo inmediato y tuvieron que esperar 10 años para poder contar con la primera en territorio conejero pero lo que está claro es que su hazaña sirvió para dos cosas; para mejorar la natación del futuro en Lanzarote y para sembrar la semilla de la que hoy se han convertido en una de las pruebas, de larga distancia, más importantes del territorio nacional.

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