Opinión: “Una oportunidad perdida”
La visita del presidente de la RFEF dejó una imagen preocupante por la escasa asistencia de los clubes lanzaroteños
El pasado sábado, Lanzarote recibió por primera vez la visita de un presidente de la Real Federación Española de Fútbol. Rafael Louzán llegó a la isla con un objetivo claro: reunirse con los clubes de fútbol y fútbol sala, escuchar sus necesidades y conocer de primera mano sus problemas.
Y la impresión que dejó fue la de una persona cercana, cordial y dispuesta al diálogo.
Sin embargo, la respuesta del fútbol lanzaroteño no estuvo a la altura de la ocasión.
La convocatoria se había realizado con tiempo suficiente y estaba abierta a los responsables deportivos de la isla. Pero la asistencia fue escasa. Apenas un puñado de representantes acudió a una reunión en la que se abordaron cuestiones tan importantes como las instalaciones deportivas o la protección de los menores.
Precisamente, asuntos que preocupan a muchos clubes y sobre los que tantas veces se reclama atención y soluciones.
Por eso resulta difícil entender que, cuando llega la oportunidad de trasladar esas demandas directamente al máximo responsable del fútbol español, sean tan pocos los que dan un paso al frente.
Era una ocasión para escuchar, plantear problemas y buscar respuestas. Y se dejó escapar.
Así que, la próxima vez que un club reclame ayuda, mejoras o soluciones, convendría recordar lo ocurrido el pasado sábado.
Porque las oportunidades no siempre llaman dos veces. Y esta, sin duda, fue una oportunidad perdida.